La resistencia diurética es uno de los mayores obstáculos en el manejo de la Insuficiencia Cardíaca Descomensada (ICD). A pesar de las guías, el "techo" de los diuréticos de asa suele dejarnos con pacientes congestionados y estancias hospitalarias mas prolongadas.
Tras los resultados del estudio ADVOR, la acetazolamida recuperó un protagonismo que parecía haber perdido. Sin embargo, surge una pregunta clave: ¿cómo se trasladan esos resultados de un ensayo clínico controlado a la práctica diaria en un hospital público?
El año pasado tuve la oportunidad de presentar en el Congreso Argentino de Cardiología, organizado por la SAC, nuestro trabajo sobre el uso de acetazolamida via oral como terapia complementaria. No solo buscábamos evaluar la eficacia en la descongestión, sino también la seguridad renal y el impacto real en el tiempo de internación.
A continuación les comparto los puntos centrales de nuestra investigación y las implicancias que observamos en la práctica clínica.
USO DE ACETAZOLAMIDA EN INSUFICIENCIA CARDÍACA DESCOMPENSADA
La insuficiencia cardíaca descompensada (ICD) es una de las principales causas de hospitalización en personas mayores de 65 años, un desafío clínico que a menudo se complica por la resistencia a los diuréticos de asa. En este contexto, un estudio realizado en un hospital público de la provincia de Buenos Aires evaluó la experiencia intrahospitalaria del uso de acetazolamida oral como una terapia adjunta para mejorar la descongestión y los resultados clínicos.
El racional fisiopatológico
El tratamiento estándar para la ICD se basa en diuréticos de asa. Sin embargo, muchos pacientes desarrollan resistencia diurética, dificultando la eliminación del exceso de líquido. La acetazolamida, un inhibidor de la anhidrasa carbónica, actúa reduciendo la reabsorción de sodio en los túbulos proximales. Al combinarse con los diuréticos de asa, busca potenciar la diuresis y facilitar la descongestión. Esta estrategia se apoya en evidencia previa, como el ensayo ADVOR, un estudio controlado y aleatorizado (n=519) que demostró que la acetazolamida intravenosa mejoraba la descongestión en un 11.7% sin generar daño renal.
Metodología y Objetivos del Estudio Real-World
Se realizo un estudio observacional, analítico y prospectivo, entre octubre de 2024 y mayo de 2025 donde se incluyeron 69 pacientes internados por ICD y signos de sobrecarga hidrosalina.
Los pacientes fueron divididos en dos grupos: 31 recibieron tratamiento estándar más acetazolamida oral, y 38 recibieron solo el tratamiento estándar (control). Se realizó un análisis estadístico comparativo ajustando por comorbilidades basales como diabetes e hipertensión, buscando equiparar los grupos y obtener resultados robustos.
Resultados Clave: Mejora en Función Renal y Menor Estancia Hospitalaria
Los resultados arrojaron un beneficio clínico práctico y significativo para el grupo tratado con acetazolamida:- Preservación de la Función Renal: El grupo de acetazolamida mostró una función renal significativamente mejor al alta, con una Tasa de Filtrado Glomerular Estimada (eGFR) promedio de 68.5 mL/min, en comparación con 59.9 mL/min en el grupo control (p=0.00013). Esto sugiere que la acetazolamida no solo fue segura, sino que se asoció a una mejoría.
- Reducción de Días de Internación: El uso de acetazolamida se asoció a una reducción en la duración de la hospitalización, pasando de un promedio de 7.2 días en el grupo control a 6.4 días en el grupo de acetazolamida (p=0.0017).
- Seguridad del Tratamiento: No se registraron diferencias significativas en la tasa de complicaciones entre ambos grupos, lo que refuerza el perfil de seguridad del uso de acetazolamida oral.
Conclusión
En conclusión, la experiencia intrahospitalaria con acetazolamida oral (250 mg/día) en un entorno de práctica clínica real demostró ser beneficiosa. Se observó una mejoría significativa de la función renal y una reducción en los días de internación, alineando estos resultados con la evidencia de grandes ensayos clínicos como el ADVOR.
Este hallazgo es especialmente relevante para hospitales públicos, ya que la acetazolamida representa una opción terapéutica de bajo costo y fácil acceso, con el potencial de optimizar el manejo de la insuficiencia cardíaca descompensada y sus desenlaces intrahospitalarios.
Si bien las limitaciones del estudio incluyen un tamaño muestral reducido y un diseño observacional, los resultados son prometedores y sugieren la necesidad de realizar estudios prospectivos y multicéntricos para confirmar estos beneficios en poblaciones similares.
Sobre el autor:
Dr. Augusto Martín Trione | Médico Cardiólogo en formación.
Orientado a la imagen cardiovascular, investigación clínica y la optimización de procesos en la práctica cardiológica diaria.
Coautores:
Dr. Leonardo Mendieta (Residente de Cardiología).
Dr. Jhosimar Galean (Residente de Cardiología).
Dr. Leonel Degenhardt (Coordinador docente).
Sigamos la conversación:
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📩 Contacto: augusto.trione@gmail.com
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